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Comentarios sobre el documento conceptual referente a los derechos humanos y la responsabilidad de las organizaciones no gubernamentales — L. David Brown, Hauser Center for Nonprofit Organizations, Harvard University ESENFR

La cuestión sobre la responsabilidad de las organizaciones no gubernamentales y los principios de derechos humanos convergen en varios ámbitos. Uno de ellos es en el sentido de que los derechos humanos a la reunión, a la asociación y a la libertad de expresión son fundamentales para la creación y la supervivencia de las organizaciones no gubernamentales como entidades organizadas en torno a una serie de valores e inquietudes de los ciudadanos. El espacio que tiene la acción de la sociedad civil y su legitimidad son objeto de profundos cuestionamientos en muchos contextos, al igual que la responsabilidad de las organizaciones no gubernamentales. Un segundo ámbito de confluencia es en el sentido de que los derechos humanos establecen normas que las organizaciones no gubernamentales en ocasiones transgreden a la vez que corren el riesgo de perder su credibilidad como actores que procuran el bienestar público. La responsabilidad y el cumplimiento de las expectativas que se tienen de las organizaciones no gubernamentales respecto a los derechos humanos son aspectos que pueden resultar cruciales para su efectividad en la medida en que estas organizaciones dependan de su reputación para movilizar recursos y ejercer influencia en los acontecimientos de la sociedad. Un tercer ámbito de convergencia es en el sentido de que algunas organizaciones no gubernamentales enfocan su labor en identificar las violaciones de los derechos humanos y en responsabilizar a los actores de las mismas. En la intensa labor que implica tratar de definir los derechos humanos y procurar su cumplimiento, se debe prestar especial atención a los asuntos relacionados con la legitimidad y la responsabilidad.

El documento conceptual es un poco superficial en cuanto a las definiciones de conceptos claves. En mis estudios sobre la legitimidad y la responsabilidad de las organizaciones no gubernamentales, he definido la legitimidad como la idoneidad y la justificación de la existencia de una organización y de sus actividades ante los actores claves que se desempeñan dentro de su ámbito de acción. Por otra parte, la responsabilidad se refiere a la capacidad que tiene una organización de responsabilizarse por su desempeño ante determinados actores. La responsabilidad se refiere a expectativas y reclamaciones concretas que los actores pueden plantear a una ONG, mientras la legitimidad se refiere a una percepción más general de su relevancia e idoneidad.1

Yo argumentaría que la esencia de la misión de una organización no gubernamental reside en la definición de su legitimidad y responsabilidad. Concuerdo con el hecho de que las relaciones con los actores son un aspecto fundamental de la responsabilidad de las organizaciones no gubernamentales, pero a menudo resulta ambiguo quiénes son los “actores” primarios de estas organizaciones. Aunque con frecuencia se considera que los propietarios de empresas o los votantes de los gobiernos democráticos son los actores principales, la realidad es que las organizaciones no gubernamentales a menudo tienen responsabilidades ante diversos actores, incluidos los donantes, reguladores, clientes, socios, grupos destinatarios, entre otros.2 Muchas organizaciones no gubernamentales tienen la tendencia a enfocarse en la “responsabilidad ascendente” que está vinculada con los actores que tienen mayor poder (como los donantes o los reguladores) y prestan menos atención a la responsabilidad “descendiente” o “introspectiva” que está vinculada con actores que tienen menos poder (como los clientes o el personal). El poner énfasis a la responsabilidad con respecto a la misión puede contribuir a clarificar en qué medida se debe prestar atención a las distintas exigencias de los actores para poder cumplir con esa misión (véanse los párrafos 12 y 24).

El documento conceptual en ocasiones se refiere a la legitimidad como la representación política de los grupos de interés de las organizaciones no gubernamentales (p.ej.: párrafos 10, 46). Si bien es cierto que algunas ONG son creadas para representar a grupos de interés, considero que los cuestionamientos relacionados con la legitimidad de estas organizaciones surgen con mayor frecuencia en otros ámbitos. Además de la legitimidad política que implica representar los intereses de los miembros o grupos de interés, las organizaciones no gubernamentales pueden argumentar que tienen una legitimidad jurídica relativa al cumplimiento de regulaciones y requisitos legales; una legitimidad normativa por representar y actuar a favor de normas y valores muy reconocidos; una legitimidad técnica o pragmática basada en sus reconocida trayectoria y experiencia especializada, y en sus capacidades y servicios que presta a los actores; una legitimidad de asociación creada por sus vínculos con instituciones o actores legítimos; y una legitimidad cognitiva que surge de su capacidad de cumplir con las expectativas que tienen los actores respecto a la percepción del mundo. Aunque son pocas las organizaciones no gubernamentales que reclaman legitimidad en todos estos ámbitos, todos ellos han sido reconocidos como posibles fuentes de legitimidad para los actores de la sociedad civil.3 Por consiguiente, se puede afirmar que existen muchos fundamentos posibles, que van más allá de la representación política, que permiten aceptar la idoneidad y justificar la existencia y las actividades de estas organizaciones.

Nuestros estudios sobre la evolución de las normas de la legitimidad y responsabilidad se han centrado en tres fuentes potenciales.4 Algunas veces las normas son establecidas a nivel de la sociedad por las leyes y regulaciones gubernamentales, como los requisitos para las auditorías anuales, o bien, por medio de la aceptación generalizada de normas y valores, como las expectativas relacionadas con el monto de los salarios que perciben los dirigentes de las organizaciones no gubernamentales. En otros casos, las normas son establecidas a nivel organizacional por medio de opciones estratégicas relacionadas con los grupos destinatarios y con los actores. Esta tendencia es particularmente común en áreas prácticas y novedosas o muy dinámicas respecto a las cuales no existen expectativas relacionadas con las normas. Una tercera fuente es el establecimiento de normas a nivel de dominio, en donde los grupos de organizaciones que tienen intereses en un área práctica determinada negocian normas relativas al área dentro del dominio correspondiente. El dominio puede ser una asociación sectorial, como el grupo de organizaciones que creó la Carta de responsabilidad de las Organizaciones Gubernamentales Internacionales. El dominio también puede ser una campaña de múltiples niveles, como una alianza de organizaciones no gubernamentales locales, nacionales e internacionales que unieron esfuerzos en la Campaña del Monte Apo para detener la inversión del Banco Mundial en una planta eléctrica en las Filipinas. Asimismo, el dominio puede ser una asociación de diversos sectores destinada a resolver un problema complejo, como el Proceso de Kimberly que movilizó organizaciones no gubernamentales, gobiernos y corporaciones transnacionales para regular el comercio ilícito de diamantes.5 La evolución de las normas es con frecuencia determinada por las formas de interacción que se dan entre los niveles nacionales, organizacionales y de los dominios.

El escenario internacional es un ámbito particularmente fértil para discutir las cuestiones relativas a la legitimidad y la responsabilidad y sus vínculos con los principios de derechos humanos. Los argumentos sobre la legitimidad y la responsabilidad resultan muy difíciles de sustentar en aquellas situaciones en que se comparten pocas fuentes de autoridad y cuando la comprensión de los problemas es deficiente. Más importante aún, el escenario internacional presenta una gran cantidad de ejemplos de negociación de nuevos conceptos y normas (como los principios de derechos humanos), así como ejemplos de nuevas instituciones que los aplican. La creación de la Carta de responsabilidades de las Organizaciones No Gubernamentales Internacionales (y la actual creación de normas de presentación de informes de las organizaciones no gubernamentales por parte del GRI), la creación del “principio cautelar” como alternativa a la “ciencia fundada” para regular los contaminantes orgánicos persistentes, y la creación y la nueva aplicación de un sistema regulador para controlar los “diamantes de conflicto” son todos ejemplos de la creación de nuevas normas que determinan la acción internacional. En un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, esas negociaciones están contribuyendo a construir los conceptos y las instituciones de la gobernanza global justo en el momento cuando ésta más se necesita.

1 Edwards, M. (2000). NGO Rights and Responsibilities: A New Deal for Global Governance. London: The Foreign Policy Centre; Brown, L. D. (2008). Creating Credibility: Legitimacy and Accountability for Transnational Civil Society. Bloomfield, CT: Kumarian Press, Ch. 3.
2 Brown, L. D. y M. H. Moore. “Accountability, Strategy and International Nongovernmental Organizations.” Nonprofit and Voluntary Sector Quarterly 30, No. 3 (2001): 569-87
3 Véase Suchman, M. C. (1995). “Managing Legitimacy: Strategic and Institutional Approaches.” Academy of Management Review 20(3): 517-610; y Brown, L. D, Creating Credibility , op cit., 2008, Ch 3, 4..
4 Brown, L. D., M. H. Moore, y J.P. Honan. “Building Strategic Accountability Systems for International NGOs.” AccountAbility Forum 1, No. 2 (2004): 31-43.
5 Estos casos se analizan en Brown, Creating Credibility, op cit., 2008, Ch 5, 6, 7.

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